sábado, 25 de abril de 2020

NOVENA SEMANA: Análisis comparativo.

Buenas a todos, primeramente espero que todos estéis bien dentro de lo posible. A continuación, en esta novena entrada, os proporcionaré una tabla en la cual volveré a mostrar cuáles eran mis expectativas iniciales y la valoración final que tengo de cada una de ellas. 


EXPECTATIVAS INICIALES
VALORACIÓN FINAL
Desarrollarme profesionalmente como pedagoga.
Algo de lo que estoy muy satisfecha de haber aprendido durante las prácticas es la toma de conciencia, puesto que ha sido ahora cuando he tomado conciencia de mi trabajo como pedagoga y de la repercusión que tengo como profesional en los usuarios.
Conocer las funciones del pedagogo/a en este tipo de centros.
Bajo mi punto de vista, he desarrollado las funciones que un pedagogo/a puede llevar a cabo en un centro de personas con discapacidad, aunque es cierto que me hubiese gustado tener un pedagogo/a al lado que me hubiese guiado y ayudado a exponer al máximo mi trabajo.
Poder afrontar y dar solución a los problemas que surjan.
Durante mi período de prácticas me he dado cuenta de que soy capaz de manejar situaciones complicadas y llegar a solventarlas de manera autónoma, cosa que me ha hecho confiar más en mí misma y en mis capacidades.
Adquirir nuevas herramientas que me sean útiles en un futuro como pedagoga.
Creo que he aprendido muchas herramientas que me servirán a lo largo de mi carrera profesional, desde algo tan sencillo como corregir a los usuarios más pequeños con sus modales, hasta técnicas de comunicación con usuarios autistas.
Desarrollar habilidades que me ayuden a trabajar con las dificultades de los/as niños/as.
Estoy muy orgullosa del trabajo que he realizado en el centro por esto mismo. Me he adaptado tan bien a las diferentes necesidades de los usuarios que sin apenas darme cuenta he ido desarrollando habilidades que ni sabía que existían en mí: la capacidad de relajar a un usuario que sufre ataques de ansiedad o ira, el saber comunicarme con usuarios que tienen autismo, el ser capaz de motivar, sobretodo a los más adultos, para que no abandonen el centro, el saber identificar cuándo puedo exigirle más a un usuario y cuándo tengo que relajarme un poco y desacelerar el nivel, etc.
Integrarme y colaborar con el resto de mis compañeros profesionales del centro.
Estoy muy agradecida con mis compañeros, han sido capaces de ayudarme y guiarme en todo momento. En resumen, me han arropado mucho y me han hecho sentir una compañera más del centro.
Conectar afectivamente con los/as niños/as del centro.
Como ya he dicho en varias ocasiones, me he sorprendido bastante incluso yo misma, ya que he establecido una conexión con los usuarios que para nada creía que podía llegar a vivir. Tengo que reconocer que el nivel de afectividad depende del usuario. Con algunos he logrado una gran conexión, ya sea por su empatía, cariño, cercanía o, simplemente, por su forma de ser. Sin embargo, con otros, debido a su poca comunicación, a su personalidad reservada o a su escasa socialización, me ha costado más trabajo establecer confianza. A pesar de ello, puedo confirmar que todos los usuarios son especiales, he llegado a conectar con todos (en mayor o menor medida) y  con cada uno tengo una relación diferente, lo que la hace única.
Ser capaz de volcar de forma práctica lo adquirido teóricamente.
Es cierto que mucho de lo aprendido en el grado me ha servido para tener una base teórica que me ha ayudado a conocer psicológicamente a algunos usuarios. Por ejemplo, con un usuario que tenía una carencia afectiva familiar y que pude justificarlo con el tema de los apegos. Por otra parte, el saber desarrollar talleres o proyectos ha hecho que trabaje con los usuarios nuevas actividades aunque me hubiese gustado tener más tiempo para desarrollar nuevos talleres con temáticas diferentes.
Tomar una presencia como profesional.
Tomar presencia como profesional fue gracias a mis compañeros del centro y a los propios usuarios, ya que ellos me trataron en todo momento como a una profesional más, me respetaron y tomaron en cuenta mis decisiones, todo esto hizo que poco a poco yo misma me tomase en serio mi papel profesional y me diera cuenta de que la labor que hacía realmente era de notoria importancia.
Adaptarme a la forma de trabajar del centro y adquirir nuevos conocimientos de ello.
Desde el comienzo de mis prácticas, supe adaptarme a la forma de trabajar que tenían en el centro, me ajusté a los horarios, aprendí la forma de enseñar que llevaban a cabo, el modo de comunicarme con los usuarios y de actuar en ciertas ocasiones. Aunque debido a la detención de las prácticas no he podido vivir ciertas experiencias que sucederían en las semanas próximas, como por ejemplo, el viaje de fin de curso al que iba a asistir, en el que aprendería la forma que tienen mis compañeros de trabajar fuera del centro y conviviendo con los usuarios.
Desarrollarme en todos los ámbitos como persona.
Las prácticas me han ayudado en muchos aspectos, no solo me he desarrollado mucho más en el ámbito profesional, sino que he mejorado en todos los aspectos personales, como por ejemplo, en lo referente a la comunicación, a la manera de relacionarme con los demás, a la empatía, a la capacidad de observación, etc.
Mejorar mi autonomía a la hora de tratar con personas.
En cuanto a lo que respecta a mi trabajo dentro del centro, han respetado mis decisiones y mis ideas, me han dado bastante autonomía a la hora de tratar directamente con los usuarios, lo que ha hecho que me desenvuelva mucho más en este aspecto. Aunque en todas las actividades he tenido siempre la aprobación o revisión de la coordinadora del centro cuando he tenido incertidumbres.
Ser emprendedora y crear mis propios talleres pedagógicos.
Como ya dije antes, he tenido la suerte de gozar de gran autonomía, lo que ha hecho que pueda elegir qué temática abordar con los usuarios y ser capaz de crear mis propios materiales y talleres.
Aprender de mis compañeros profesionales del centro y de los/as propios/as niños/as .
Me considero afortunada porque mis compañeros del centro han sido muy generosos conmigo, no solo los del área pedagógica sino también los profesionales de otras áreas, han compartido conmigo sus conocimientos y cuando tenía dudas sobre la forma de abordar un tema o de trabajar con un material no han dudado en ayudarme. Por otra parte, de los usuarios del centro he aprendido muchas cosas también, entre ellas: la superación, la fuerza, las ganas de aprender, la forma de ver la vida, su felicidad y vitalidad, he aprendido a dar mucha importancia a la transmisión del amor y del cariño, y ,sobretodo, a valorar.

Como conclusión, he de decir que me siento muy afortunada, ya que a pesar de que no he podido terminar al completo mis sesiones de prácticas , he tenido la suerte de completar prácticamente de manera total mis expectativas iniciales. Aunque estoy segura de que podría haber aprendido muchísimo más si la situación me hubiese permitido finalizarlas. 


¡Os mando mucho ánimo a todos/as, pronto saldremos de esta!

1 comentario:

  1. Hola Raquel, te agradecemos que compartas en este post las expectativas iniciales y las cumplidas y nos alegramos que consideres que has cubierto las competencias de una buena pedagoga. Un saludo y mucho ánimo para continuar formándote, Margarita

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